¿Qué hacer frente a la violencia intrafamiliar en tiempos de cuarentena?

En solo unos meses, la pandemia del Coronavirus COVID-19 ha cambiado la vida de las personas de todo el mundo. Para evitar la propagación viral, distintas autoridades y personal de la salud han solicitado decretar cuarentenas preventivas u obligatorias; suspensión clases presenciales, teletrabajo, entre otras. También se han interrumpido las rutinas diarias y los sistemas de apoyo entre las familias, generando factores de estrés como aislamiento, cesantía, hacinamiento, incertidumbre…, generando tensión en las interacciones cotidianas y la violencia en contextos familiares.

¿Qué se entiende por Violencia intrafamiliar?
De acuerdo a lo que señala la Ley de Violencia Intrafamiliar Nº20.066, corresponde a cualquier tipo de maltrato que afecte la integridad física o psíquica de las personas, ya sea entre cónyuges o convivientes, entre los padres de un hijo en común, o sobre un menor de edad o una persona discapacitada o adulto mayor. Cabe señalar que esta problemática, no distingue rango etario, género, ni situación socio-económica.

De acuerdo a información de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la VIF ha aumentado significativamente durante el confinamiento a nivel mundial. En Francia, las denuncias por violencia de género en el hogar se incrementaron en 30%, y en España, 12.4%, durante las dos primeras semanas de cuarentena en comparación con la misma quincena del año pasado.

En México, las cifras de denuncias telefónicas se elevaron en un 60%, en Colombia, aumentó en 91%, y en Argentina, el primer día de cuarentena hubo 41 denuncias por violencia solo en Buenos Aires.

En nuestro país, según cifras reportadas por el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, se ha registrado un aumento del 70% en las llamadas realizadas al fono de orientación de violencia intrafamiliar a solo un mes de la emergencia sanitaria.

Respecto a la situación infantil, de acuerdo a UNICEF, en el contexto de pandemia cientos de millones de niños de todo el mundo podrían estar sometidos a vulneraciones, tales como el maltrato, abuso, explotación, exclusión social y separación de sus cuidadores.

¿Por qué es un problema la Violencia Intrafamiliar?
El Departamento de Salud de la Corporación Municipal de Melipilla, mediante el Centro Infancia y Familia, ha mantenido una motivación constante por apoyar a las familias de la comuna que presentan dificultades o vulneraciones en su vinculación, asociadas a VIF, que se han visto incrementados por la crisis sanitaria.

Si bien las situaciones de violencia intrafamiliar corresponden a hechos delimitados, es decir, que se pueden reconocer en un determinado tiempo y espacio, poseen ciertas características, magnitud y otros.

La Encargada del Centro Infancia y Familia, Psicóloga Doris Villa Farías, indicó que “la violencia intrafamiliar se asocia a algo más profundo en la vida de las personas, pues determinan una manera “patologizante o enfermiza” de relacionarse, provocando graves daños en el vínculo afectivo entre ellos, la capacidad para comprenderse a sí mismos y a los demás; fallas en la comunicación, en el escucha, en el decir; a la vez, es un factor de riesgo para la salud mental, exponiendo al desarrollo de psicopatologías, difícilmente, entonces, se trataría solo de hechos aislados”, aseguró.
La profesional agregó que las manifestaciones se pueden observar en el ámbito de pareja, crianza, trato hacia adultos mayores. “Así, en una misma familia es frecuente encontrar más de una persona que recibe un trato violento y más de una que lo ejerce, y no son poco frecuentes las situaciones en la que la persona recibe y, a la vez, puede ejercer violencia, generándose un clima familiar caótico en el que se desdibujan los límites del respeto y la confianza”, sentenció.

Violencia intrafamiliar un enemigo silencioso
Entre las condicionantes que interfieren en que se puedan presentar, mantener o agravar las problemáticas de violencia al interior de las familias, se puede encontrar la dificultad para visibilizar (reconocer) estos hechos, y entenderlas como un problema. Esto último se conoce como “normalizar,” es decir, lo inaceptable se transforma como adecuado.

Al mismo tiempo, las personas piensan que lo que ocurre al interior de sus familias corresponde a un ámbito privado, en el que pueden establecer libremente la manera de relacionarse y resolver conflictos, y no aceptan la violencia como una dificultad, pues creen que su situación no es tan grave como la de otros, o no es tan frecuente. Otras veces consideran que los buenos momentos, regalos o dedicación compensarían las actitudes maltratantes.

Habitualmente, el recorrido de las personas para reconocer la violencia como un problema es de varios años, periodo en el que transitan por diferentes etapas y situaciones en el ámbito familiar, que pueden reagudizar las manifestaciones de esta dificultad, tal como ocurre actualmente con la crisis sanitaria a la que muchas personas nos vemos enfrentados, de manera simultánea, lo que probablemente se asocia a un aumento de consultas por esta problemática.

“Otro aspecto importante a considerar es que las personas pueden enfrentar múltiples dificultades, con las que se puede acrecentar u obviar la violencia, siendo las más habituales el consumo de alcohol o drogas; dificultades socio-económicas, crisis familiares, etc. Entonces, las familias sobrepasadas por la multiplicidad de problemas pueden actuar de un modo que se denomina “desesperanza aprendida”, y correspondería a sentir que haga lo que haga su realidad no mejorará, lo que muchas veces interfiere en su decisión de buscar ayuda”, indicó la encargada del Centro Infancia y Familia, Doris Villa Farías.

En los niños, este efecto puede ser mucho más devastador, y es conocido como “terror sin solución”, pues no disponen de figuras protectoras a las que pedir ayuda, ya que las que ejercen habitualmente el maltrato son sus propios padres o cuidadores, entonces, no logran calmarse y se manifiesta una falta de regulación o desorganización emocional y/o conductual.

Finalmente, cuando se habla de violencia es importante mirar la propia historia de vida y la relación que se pueda haber tenido en diferentes momentos y circunstancias con la violencia, y cómo esta fue vivida. Tal vez, desde el haber sido testigo de violencia entre sus padres; el haber sido víctima de ésta, por la crianza recibida; en etapas posteriores en las relaciones de pareja. Todo ello va estableciendo una manera o un patrón de relación, que puede estar ligado a la tolerancia, a la pasividad, al descontrol, en que muchas veces se requiere de ayuda profesional para generar cambios y evitar circuitos de repetición de la violencia.

Respecto al maltrato infantil, la Unicef señaló que “un niño maltratado podría llegar a ser un adulto maltratador y violento, con lo cual reproduce la violencia física o psicológica hacia sus parejas o en sus propios hijos”.

¿Cómo prevenir la violencia intrafamiliar en tiempos de cuarentena?
Es importante que considere como recurso favorable el tomar acuerdos en el hogar, teniendo presente las necesidades de cada miembro familiar: niños/as, adolescentes, adultos, adultos/as mayores, distribuyendo y organizando las tareas del hogar, definir horarios, rutinas; también establecer espacios personales y comunes dentro del hogar, es decir, considerar la necesidad de pasar tiempo a solas.

Mantenga un espacio para la comunicación, en el que se considere hablar de lo que se siente y piensa, entre la pareja, entre padres e hijos y con adultos mayores si es pertinente.

Reconozca en usted mismo/a señales de estrés, nerviosismo, sentirse sobrepasado y no intente resolver problemas en ese estado. Busque ayuda en su propio sistema familiar, con redes cercanas, para conversar, ello le permitirá encontrar otras alternativas a sus problemas.

Desarrolle y practique respuestas sensibles, lo que le proveerá de una mayor tolerancia en situaciones más estresantes; en la crianza, deténgase diariamente a mirar y entender diferentes reacciones, gestos, miradas en su hijo/a, diferenciando señales de temor, enojo, alegría, dolor etc.
Si ya reconoce señales de violencia en su/s relación/es:

• No justifique por ningún motivo la violencia recibida o la violencia que usted pueda estar otorgando a otros en su círculo familiar. Recuerde que nada justifica la violencia.
• Considere que es de mejor pronóstico su detección y ayuda temprana, pues los efectos de la violencia podrían no haber causado aún daño profundo en el vínculo afectivo entre quién agrede y quien recibe esa agresión de forma directa o indirecta.
• Siempre tenga presente el buscar ayuda en su sistema de salud, o en la red local, ya sea porque está recibiendo violencia o la está ejerciendo.
• No olvide que todas las reacciones, actitudes, palabras, o gestos violentos tienen un efecto en el otro, que siempre dañarán la relación y a la/s persona/s involucrada/s, lo que muchas veces ocasiona efectos irreparables.
• Entre las personas que habitualmente viven violencia, los niños y adultos mayores se encuentran más limitados en sus posibilidades de pedir ayuda en cuarentena.

Para pedir ayuda puede contactarse al
• 1455 Fono de orientación de violencia contra las mujeres (SERNAMEG).
• 6008181000 Centro de Apoyo a Víctimas de Delitos Violentos.
• 6003330000 Fiscalía.
Y para denunciar situaciones de violencia intrafamiliar
• 149 Fono Familia.
• 133 Carabineros.
• 134 PDI.